En el año que se nos va…

Diciembre 26, 2007

El año 2007 ha sido un año inolvidable en el ámbito deportivo; un año para el recuerdo en muchos sentidos y por cuantiosos motivos. En la retina colectiva quedarán siempre los éxitos de los deportistas españoles, tanto nacionales como internacionales, así como las debacles deportivas y las tragedias humanas.En el año que se nos va hemos visto cómo el Real Madrid remontaba hasta el título, ganando una Liga que tenía perdida en marzo. Tras el empate ante el Barça en el Camp Nou, los de Capello volvieron a creer en sí mismos y alcanzaron lo que se antojaba inalcanzable, con suspense incluido. Treinta ligas van ya, al igual que en baloncesto, porque el Madrid vuelve a reinar también en el basket español.

En el año que se nos va, vimos a Messi imitar a Maradona, y vimos cómo su Barça se hundía al estilo más ‘galáctico’. También vimos al Milán, de la mano de un ’ser superior’ de nombre Kaká, reconquistar Europa a costa del Liverpool del recién llegado ‘Kid’ Torres. Vimos asimismo, cómo no, al mejor Sevilla de la historia lograr un hito inolvidable para los de Nervión: doblete de UEFA y Copa. Por supuesto, fue también el año en que el Real Murcia retornó adonde merece estar: a la división de honor del fútbol español.

En el año que se nos va, muchos han sido los nombres propios. Vimos a Alberto Contador coronarse en los Campos Elíseos tras hacernos disfrutar con su explosiva pedalada, y vimos al ruso Menchov llevarse otra vuelta a España. También vimos a Jorge ‘Balboa’ Lorenzo revalizar su mundial de 250 antes de elevarse a la categoría reina. Rafa Nadal se volvía a coronar rey de la ‘Tierra’ antes de caer en la hierba de Wimbledon ante un rival de otro planeta, el gigante suizo Roger Federer. Nadal: rey de la tierra, príncipe de la raqueta. Asimismo, el 2007 fue el año en que Asafa Powel retó al viento y lo venció, coronándose nuevo rey de la velocidad.

En el año que se nos va se celebró el Mundial de atletismo en Osaka, y Valencia se convirtió en el centro del mundo de la vela. Vimos a España dominar el fútbol sala europeo, y dimos la campanada en Voley. En nuestro Eurobasket sufrimos un duro revés al conseguir la medalla de plata más amarga. Grande Pau, a pesar de todo. También vimos a Sudáfrica recuperar el trono del rugby a costa de la selección inglesa.

En el año que se nos va, la Fórmula 1 merece un apartado aparte. La rivalidad entre Alonso y Hamilton pasará a los anales de la historia del automovilismo, así como el modo en que McLaren regaló el Mundial a Ferrari cuando lo tenían más que ganado a dos carreras del final. Además, el 2007 es el año en que Fernando vuelve a casa por Navidad: su retorno a Renault nos vuelve a ilusionar a todos.

En el año que se nos va, nos dejó un futbolista que hizo grande el Sevilla. A punto de ser padre, a punto de jugar otra Supercopa de Europa, a punto de jugar su primera Eurocopa. Antonio Puerta descansa en paz. Nos dejó un sevillista para la eternidad. A más ver, campeón.

Genio y Figura

Octubre 21, 2007


Lo consiguió. Misión cumplida. Jorge Lorenzo conquistó en el Gran Premio de Malasia, disputado en el circuito de Sepang, su segundo título mundial de 250 c.c. Este es el trigésimo primer título mundial de la historia que gana un piloto español. Pero también es, sin duda, la justa recompensa a una temporada perfecta, impecable, en la que el piloto mallorquín ha subyugado a sus adversarios, dominando de cabo a rabo prácticamente en todos los circuitos. El resultado está a la vista: Lorenzo ya es bicampeón del cuarto de litro.

El piloto de Palma de Mallorca dominó parte de la prueba de Sepang, pero al final fue tercero en la carrera por detrás del japonés Hiroshi Aoyama (KTM) y el español Héctor Barberá (Aprilia). Lorenzo sólo necesitaba cinco puntos para sumar en Kuala Lumpur su segundo campeonato, por lo que hubiera sido campeón con una undécima plaza. Pero el piloto español, fiel a su estilo combativo, no sólo se fue a por el título, sino también a por el Gran Premio. Lorenzo es un inconformista, y eso gusta. Eso se agradece. Genio y figura.

Jorge nos ha acostumbrado en esta temporada a unas peculiares exhibiciones ligadas a la conquista de los circuitos por los que ha ido dejando su huella, al estilo Rossi más juvenil. Si hace pocas semanas alquiló la indumentaria original que portó el oscarizado Russel Crowe en la película Gladiator, hoy el mallorquín se ha atrevido con el ámbito pugilístico para simbolizar su última conquista. Así es. Se ha caracterizado como Jorge “Rocky Balboa” Lorenzo. Sin duda que ha acertado con la indumentaria. Porque es del conocimiento público que el piloto español ha dominado con puño de hierro durante todo el mundial. Su imperio no ha tenido parangón.

Tras demostrar a todo el mundo que la categoría del cuarto de litro no tiene ya secretos para él y se le queda pequeña, el mallorquín se prepara para dar el salto a Moto GP, donde la próxima temporada será el compañero de Valentino Rossi en el equipo oficial Yamaha. Vaya tándem, ¿verdad? Además, para mayor disfrute de los aficionados a este deporte hay que decir que en la categoría reina volverá a verse las caras con el que ha sido su gran rival las dos últimas temporadas, el italiano Andrea Dovizioso. Seguro que Jorge Lorenzo volverá a hacernos vibrar en Moto GP con su pilotaje agresivo y sus peculiares conquistas. Si no, al tiempo.