El Zaragoza, derrochando un fútbol valiente, se topó una y otra vez con el mejor portero del mundo. Dos jugadas de Robinho decidieron la novena victoria liguera en el Bernabéu.

Anoche en el coliseo madridista, más que un partido de fútbol, se vio en acción al mejor portero de la Tierra. O al menos un portero capaz de decidir con sus guantes una victoria del Madrid, un equipo que aburrió a su afición como nunca pero que volvió a demostrar que el Bernabéu es inexpugnable

La increíble exhibición de Ikerman dulcifica el horroroso fútbol del Madrid, avasallado toda la noche por el conjunto maño: fue el peor partido de Liga como local de los blancos. Incapaz de dar un pase a bien y encomendándose a Casillas, su santo de cabecera que ejerce bajo palos. Pensando que manteniendo la portería a cero, cualquier aparición de sus magníficos delanteros acabaría en gol. Vamos, como en los oscuros tiempos del ‘capellismo’.

La afición conocía la historia. De hecho, Racing y Osasuna fueron las últimas víctimas en conocerla. Pero en esta ocasión hasta el menos entendido en fútbol conocía cómo terminaría aquello. El Zaragoza derrochó ocasiones hasta la saciedad. La primera, un gol bien anulado a Oliveira. La segunda, un mano a mano de Milito ante Casillas. El centro del campo merengue era eclipsado por los maños. Casillas evitó 9 goles y el Madrid marcó 2.

El Zaragoza chutó desde la frontal del área innumerables ocasiones. Las bien dirigidas encontraron a Casillas. Los contragolpes zaragocistas se hicieron frecuentes, y en uno de los primeros del partido se lesionó Heinze, que tendrá para dos meses. Mala suerte la del argentino. Su lesión desordenó los planes de Schuster, dejó al aire las dudas sobre sus laterales y las deficiencias de Ramos como central.

Todo el frente de ataque estuvo torpe, con Baptista errático en el control y fallón en los pases. El holandés Sneijder tampoco ofreció alternativas y la afición pidió a Guti, quien salió en la segunda parte para dar algo de fluidez al centro del campo. Un disparo de Zapater se topó con los guantes de Iker, y un gran cabezazo del ex madridista Diogo tropezó con la reacción felina de Iker. El mal fallo del conjunto maño alcanzó cotas increíbles en el palo derecho de Iker tras un disparo cruzado de Oliveira.

Tantas y tan claras eran las oportunidades del Zaragoza, que pronto se vio quién se iba a llevar el gato al agua. Así llegó el turno de réplica del Madrid, que fue a por su presa sin complejos, tras haber pasado el mal trago. Robinho, Rey Baltasar en la noche de ayer, percutió por la banda derecha, hizo un autopase al defensor y la puso en la cabeza de Van Nistelrooy. Sin perdón. Así no se las ponían ni a Felipe II. Lanzó un corte de mangas el holandés, no se sabe a quién ni con qué intención.

Diez minutos después volvió a la carga el Baltasar blanco, quien en una arrancada espectacular la clavó pegada al palo. Robinho se volvió a chupar el dedo. Dos llegadas, dos goles. Sin perdón. Pero todavía quedaba la última de Casillas. Iker hizo una parada INCREÍBLE en la última jugada del partido, tras un libre directo de Gabi. Casillas, Rey Mago de la portería blanca, salió casi en volandas del Bernabéu, como un santo con guantes. Ver para creer. Si los delanteros ganan partidos, este portero gana media Liga él solito.

Hace 365 días

Enero 6, 2008

Hace un año, en la jornada 18, el Real Madrid se medía al Zaragoza sumido en una profunda crisis deportiva e institucional. Calderón andaba sumido en el lío del voto por correo, el equipo iba tercero en Liga y los clubes visitantes saqueaban fácilmente los puntos del Bernabéu.

Un año después, el Madrid se vuelve a medir al Zaragoza. Pero ahora los blancos llegan líderes indiscutibles a la jornada 18. Las cosas han cambiado en la entidad madridista.

La temporada pasada, el Madrid ganaba 1-0 a los maños en el Bernabéu gracias a un tanto de Van Nistelrooy y un buen partido de Gago e Higuaín, los fichajes de invierno. No obstante, en aquel partido la noticia estaba en la grada, donde Beckham y Ronaldo, apartados por el míster, veían el encuentro. Al final del partido Capello perdió los nervios y se despidió con la célebre ‘peineta’. Sólo 12 días más tarde, Ronaldo viajaba camino de Milán.

Esta temporada, el Madrid de Schuster no ha dejado escapar ni un punto del Bernabéu, donde han ganado los 8 partidos jugados, sumando los 24 puntos en juego. Cuando los blancos se enfrentaron al Zaragoza hace un año, el Madrid ya había dejado ‘volar’ del coliseo 10 puntos.

Los blancos estaban sumidos en una profunda crisis de juego. Por ello, la dirección deportiva buscó fichajes en el mercado de invierno. La solución fueron los argentinos Gago e Higuaín, dos jugadores trascendentales en la consecución del título de Liga. Sin embargo, el Madrid no fichará en enero.

Hace un año, y dos días después de ganar al Zaragoza en el Bernabéu, Ramón Calderón, fiel a su estilo, la lió despotricando de sus jugadores en una universidad (La afición va al Bernabéu como si fuera al teatro, Guti es una promesa de 30 años, los jugadores nunca pagan, etc). Para arreglarlo, Pedja Mijatovic no defendió a sus jugadores cuando se insinuó que el vestuario madridista olía a whisky. Ahora todo esto es historia. Según Calderón, todos son “una gran familia”.

365 días después de aquel encuentro ante el Zaragoza, el Real Madrid se vuelve a enfrentar a los maños en la jornada 18. Aquel Madrid galáctico de Florentino Pérez pasó a la historia y los títulos han vuelto al Santiago Bernabéu. De hecho, los últimos rescoldos ‘galácticos’, Roberto Carlos y Beckham, se marcharon el verano pasado. Ahora los jóvenes toman la batuta.

Ahora que acabó el año, es el momento de los balances. Y, sin que sirva de precedente, en esta ocasión hablaremos bien de don Ramón Calderón. Son las cosas de la edad, los polvorones, los cubatas y la Navidad.

En pleno ciclo triunfador del Barça, y tras tres años en blanco, llegó Calderón a la presidencia de la mayor entidad futbolística de la Tierra. Nada más llegar, incumplió todas sus promesas electorales. Aun así, en su primer año de mandato Calderón ganó la Liga de fútbol y la de baloncesto, hecho deportivamente inapelable. Pero ahí no acabaron sus ímpetus de gloria.

Ramón Calderón se cargó a Fabio Capello después de ganar la Liga. Lo lógico, lo inteligente, lo que hubiera hecho alguien veterano, hubiera sido dejarlo en el puesto. Así no arriesgaba nada. Sin embargo, lo puso de patitas en la calle. A mí personalmente me pareció un error, pero ha acertado plenamente. Fue valiente y acertó.

Pero ahí no acabó su temeridad. Buscó a alguien que le garantizase espectáculo, lo que anhelaba la afición madridista: Bernd Schuster. No buscó un entrador consagrado, sino que apostó por el alemán. Y volvió a acertar, a pesar de que muchos digan que este rubio es igual que Capello. Su mentalidad futbolística no es la misma, y los títulos además están por llegar.

Luego está el apartado de fichajes, que siempre son del presidente, le pese a quien le pese. Sneijder, Heinze, Pepe o Van Nistelrooy son la muestra de que don Ramón volvió a acertar, al margen de incumplir promesas electorales y gastarse una millonada exagerada en ciertos jugadores. Un equipo a golpe de talonario sustentado en la vieja escuela de Raúl, Casillas, Guti y Ramos. Ese es el Real Madrid que comanda la Liga.

El otro día el Madrid dio un baño al Barça en el Camp Nou. Muchos hablaron de cambio de ciclo, pero bien es verdad que no hay que precipitarse, todo está aún por ver. No fue una manita lo que se llevaron los de Rijkaard, pero sí fue un golpe de autoridad, de juego y actitud por parte de los blancos. Calderón disfrutó de su obra desde el palco. Es cierto que ganan los jugadores, pero igual que el presidente tiene su dosis de pañuelos cuando el equipo pierde, también es de justicia concederle su parte de gloria cuando el equipo gana.

En fin, en este año nuevo sólo pedirle a Calderón que perfeccione su presidencia. A día de hoy el proyecto es deportivamente inapelable, pero hay muchas cosas aún por pulir. El Madrid no practica un juego brillante, pero gana. Al 2008 hay que pedirle ganar, pero además jugando bien. Don Ramón y sus hombres están a tiempo de llevar al Madrid a la cima del fútbol mundial.

Ruud, el gran acierto de Pedja

Diciembre 21, 2007

Pocos son los delanteros que saben ser generosos cuando se encuentran en la frontal del área. A diferencia de otros ‘killers’, éste maneja aseadamente la pelota, con criterio y veteranía futbolística. Sabe sacrificarse por el equipo y adoptar diferentes roles. Por alto es una bestia imbatible. Y todo esto desde la honestidad, la humildad y el trabajo duro. Ruud Van Nistelrooy es uno más dentro del banquillo blanco; no se quiere destacar, no pide más protagonismo que aquel que él mismo se gana con sus goles. Que no son pocos. De hecho, la otra noche ante Osasuna fue precisamente un gol suyo el que abrió la lata rojilla, arreglando el desaguisado táctico que Schuster había despeglado sobre el tapete del Bernabéu.

La gestión de Pedja Mijatovic como Director Deportivo del Real Madrid ha sido desastrosa. No se ha carecterizado por descubrir nuevos talentos, ni por gastar con criterio los 200 millones largos en fichajes que ya lleva a sus espaldas. Robben, Pepe, Drenthe, Gago… La lista negra es larga y amarga. Mientras tanto, la cantera es despreciada y jugadorazos como De la Red, Granero o Negredo se han regalado a otros clubes. Pero Pedja tuvo un gran acierto. Tal vez su único acierto en este bienio ‘negro’.

A Pedja siempre le quedará ‘Van Gol’. Ahí, ni un pero. Todo un acierto. El dinero mejor gastado por Mijatovic. A priori su fichaje entrañaba cierto riesgo. Estaba ya mayor y parecía que venía a Madrid a ser suplente de Ronaldo, a vivir de las rentas y a jugar los minutos de la basura. Desterrado de la selección holandesa, su vinculación con la entidad blanca era por pocos años. Claro, ahora toca renovarle. Y con toda justicia, por cierto. Porque Ruud se ha ganado el respeto del madridismo marcando GOLES en cantidades industriales. Y con humildad, honestidad y profesionalidad.