‘Pozos de ambición’
Febrero 16, 2008

Paul Thomas Anderson, para muchos el futuro del cine, nos cuenta la historia de un minero que cualquiera que emprende su particular sueño americano.La acción transcurre, así pues, en la California rural de principios de siglo. Daniel Day- Lewis da vida al ambicioso petrolero protagonista, un hombre implacable que pronto chocará con las ideas de un predicador joven e insolente. Paul Dano defiende dignamente su personaje, enfrentándolo a Day- Lewis y convirtiendo el duelo interpretativo de ambos en lo mejor de la película. Day-Lewis se sale en una interpretación de culto. Sólo por él merece la pena verla.
Autor de las aplaudidas ‘Boogie Nights’ o ‘Magnolia’, Paul Thomas Anderson nos brinda una cinta clásica sobre la avaricia, la religión y la ambición. En ‘Pozos de Ambición’ se hace patente el interés del director por las complejas relaciones familiares y efecto en el posterior desarrollo de nuestras vidas. Por eso nos cuenta la historia del petrolero que abandona a su familia, que no reconoce a su propio hermano y que adopta a un niño ajeno como única familia.
Sus casi dos horas y media pueden aburrir al espectador. El detallismo en ocasiones llega a ser insultante. A pesar de ello, ‘Pozos de ambición’, basada en la novela de Upton Sinclair, ‘Oil!’ y nominada a ocho premios Oscar (entre ellos el de mejor película, director y actor protagonista) es una gran película. Maneja con elegancia los saltos en el tiempo y la banda sonora, aunque estrepitosa, acompaña la historia magníficamente.
Con reminiscencias de Gigante, Pozos de ambición (desafortunada traducción del original There will be blood, “Correrá la sangre”) es una historia bastante oscura y dura, una película bien narrada y con un contundente y desolador final. El final es aplastante. Anderson trata de demostrar que el dinero no es la felicidad. Daniel Plainbew tiene todo cuanto anheló, es millonario y tiene la vida resuelta. Sin embargo, termina hecho una miseria humana: solo y loco, llega incluso a negar a su hijo. Toda una fábula de la ambición exacerbada que no conduce a ningún lado, salvo a la muerte. ‘Correrá la sangre’.
Trailer de ‘Pozos de Ambición’
El duelo interpretativo entre Lewis y Dano, lo mejor de la película
Zidane
Febrero 16, 2008
“Yo no soy un héroe. Héroes son los que arriesgan la vida por los demás, un futbolista es otra cosa”

De padres argelinos, nació en Marsella y lo llamaron Zinedine. Cuando era pequeño jugaba a fútbol todos los días. Lo hacía en la calle, con sus amigos; se trataba de algo lúdico, nada profesional. Jugaba como lo hacía cualquier otro niño: se trataba de pasarlo bien en un contexto ciertamente difícil. De adolescente supo que quería ser futbolista profesional porque no sabía hacer otra cosa mejor. Sus orígenes humildes lo elevan al género del mito. Eruditos y seguidores del ámbito futbolero lo encumbran a la altura de los dioses del olimpo futbolístico. Y lo equiparan asimismo con otros nombres ilustres de este excelso deporte, tales como Di Stéfano, Pelé, Maradona o Cruyff. El quinto magnífico, le llaman algunos. Quizás no sea para menos. Triste recuerdo tiene de él quien se quedó con su despedida.
Los niños sueñan. Son idealistas, románticos en cierto modo. Este argelino cumplió su sueño de infancia, ese sueño que tantísimas personas no logran alcanzar en vida. En su caso, ganó el Mundial. Pero no lo hizo de cualquier manera, ni a cualquier precio. En casa y con sus goles, liderando a su selección. Quizás sea el momento más grandioso de su carrera deportiva. Y de su vida. Efectivamente, él mismo lo reconoce. Pero Zidane ganó muchas cosas más, casi todo lo que se puede ganar en este deporte. De hecho, pocas cosas se pueden decir de Zizou que ya no sepan, máxime si encima son madridistas o seguidores de nuestra Liga.
Al contrario de lo que muchos afirman en la actualidad, no existe el fútbol viejo y el fútbol nuevo, sino el fútbol bien y mal jugado. Zizou fue durante muchos años el máximo exponente del fútbol bien jugado; fue la cúspide, la cumbre, la corona de un fútbol que por desgracia se extingue como una llama que se apaga. Los estertores del balompié bien jugado se aprecian en la comercialización de este deporte; el negocio prima sobre el juego y éste tiende a sistematizarse hasta el aburrimiento primando el aspecto defensivo frente al ofensivo. El ocaso de los ídolos.
Los amantes de este deporte disfrutábamos como críos paladeando el fútbol que exhibía este francés que pese a no haber nacido en un pesebre futbolístico se convirtió con el tiempo en un auténtico profeta del fútbol. Jugadores como éste quedan pocos y están abocados a la extinción. Eslabones perdidos, magos del balón, llevan el fútbol adherido al alma, incrustado en lo más profundo de su ser. Zidane rompía defensas, quebraba las caderas más insignes, daba pases imposibles, resolvía problemas irresolubles, sistematizaba el juego como nadie, empleaba las dos piernas, defendía, atacaba… Ballet y elegancia sobre el césped eran las marcas que le identificaban. En él fondo y forma se equilibraban en una simbiosis casi perfecta; no hacía ni una sola floritura que no tuviese un fin práctico. En fin, fútbol total. De hecho, no jugaba al fútbol, sino que bailaba con el balón al son de una melodía que sólo su cabeza era capaz de entender. Estrellas como ésta son las que iluminan el cielo de este magno deporte.
¿Estás con él o rompes con él?
Febrero 14, 2008

Se acercan las Elecciones Generales, por si no lo saben. Como el ruido mediático no es bochornoso y asfixiante… Pues bien, como saben, ciertos artistas mostraron su apoyo a Zapatero en el lenguaje de los sordomudos. Todo un golpe de efecto. Por supuesto, la respuesta no se ha hecho esperar. Lo cierto es que ambos sketchs, por así llamarlos, dan en el clavo. Desconozco quién saldrá ganando este lance, pero lo cierto es que la maquinaria electoral de los dos partidos más fuertes de España, PSOE y PP, está a tope. El 9 de marzo se avecina calentito:
Plataforma de apoyo a Zapatero
Plataforma ‘Yo rompo con Zapatero’
Los Monty Python y el fútbol filosófico
Febrero 14, 2008

Monty Python fue un grupo británico de humoristas que sintetizó en clave de comedia el pensamiento inglés de la década de los 60 y 70. Lograron la fama gracias a su serie para la televisión inglesa Monty Python´s Flying Circus (El Circo Volante de Monty Python), basada en sketches breves que en muchas ocasiones incluían una importante carga de crítica social, si bien en su mayoría se centraban en un sentido del humor absolutamente surrealista y basado en el absurdo.
El fenómeno de los Monty Python transcendió el mundo televisivo, siendo sus protagonistas también responsables de la producción de varios largometrajes, como La vida de Brian o Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores. Algunos de sus integrantes han alcanzado también la fama en solitario, como Terry Jones y Terry Gilliam como directores y John Cleese como actor.
Los Monty Python dieron nombre, sin su conocimiento, al lenguaje de programación Python. Muchos de los ejemplos de uso de Python y nombres de sus componentes se basan en obras de este grupo. Su influencia en el mundo de la informática también puede encontrarse en la palabra spam, derivada de uno de sus sketchs.
En uno de sus sketch más famosos, los Monty Python hacen una parodia del fútbol memorable. Cleese y compañía demostraron que el fútbol y la filosofía no están reñidos. En el Estadio Olímpico de Munich, se enfrentan en la final del Mundial las naciones de Alemania y Grecia. Pero ambos equipos alinearan a jugadores… Vean, vean:
Mundial de Filosofía (Alemania vs. Grecia)
Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores
El chiste más gracioso del mundo
La magia del fútbol
Febrero 14, 2008
La auténtica magia del fútbol reside en su naturaleza inesperada. No se trata de un juego sistemático: la suerte también cuenta. Y mucho. El fútbol es aleatorio; cabe esperar cualquier cosa de él. El peor equipo le puede hacer un siete al más grande, y no pasa nada, nadie se asombra. Peores cosas se han visto. Por eso existe la quiniela. Pero claro, esa ‘magia’ del fútbol se hace patente en heroicidades y glorias, pero también en errores garrafales y ‘cagadas’. Goles cantados, porteros malos, errores increíbles… Jugadores como Giuly, Forlán, Helguera, Hasselbaink o Scholes no se han librado de dichos errores. Todo cabe en el fútbol. Por eso atrae a la gente, porque nada está decidido y todo está por ver. Cualquier cosa puede pasar en el fútbol:
Compilación de errores futboleros
20 goles que debieron ser gol y nunca lo fueron
‘Talante’
Febrero 14, 2008
Que conste que no era mi intención hablar aquí de política, ni mucho menos. Y no hablaré. Pero la ocasión lo merece. Cuatro añazos chirriándonos los oídos con el talante y con la crispación del PP, y ahora sale el señor Presidente y dice que les conviene que haya tensión. Claro, así moviliza a su electorado, porque todo el mundo sabe que a la izquierda le conviene una alta participación para ganar. Pero a mí se me ha caído un referente, y a Zapatero una máscara, la del talante. Resulta que todo era un cuento chino.
Tras cerrar la emisión de la entrevista en Cuatro, ya de pie y sin saber que los micros recogían sus palabras, Gabilondo hace a Zapatero una pregunta que durante la hora anterior no formoluó: “¿Qué pinta tienen los sondeos que tenéis?“. “Bien, sin problemas, lo que pasa es que nos conviene que haya tensión“, respondió el Presidente del Gobierno.
Al tratarse de una entrevista al presidente del Gobierno, Cuatro tiene la obligación de enviar las imágenes de la entrevista a todos los medios que se lo soliciten. Y Cuatro cumplió con su obligación, pero se le pasaron por alto los segundos finales. Craso error, como pueden comprobar.
El fútbol no tiene edad
Febrero 10, 2008
Es cierto. El fútbol no tiene edad. Que se lo digan a Luis Aragonés. Es una pasión hereditaria, que pasa de padres a hijos e, incluso, de abuelos a nietos. El domingo es sagrado para muchas familias, que dedican la tarde a ver jugar a su equipo de toda la vida. Es como ir a misa, pero más divertido. Esta idea es extrapolable asimismo al terreno de juego. Sobre el césped conviven jugadores de cierta edad (de hecho, Romario se acaba de retirar) con jovencísimas promesas como Bojan. Cualquier día veremos a un bebé pelotear en Nueva Condomina (lo hacen en el descanso de los partidos), o a una abuela chutar a lo Roberto Carlos. Nunca se sabe, el mundo se achica y la edad ya poco importa. Por eso digo que el fútbol no tiene edad. Es un sentimiento que no depende de los años. El fútbol es pasión y alegría. Un deporte plagado de anécdotas, delirios y leyendas.


Harlem. Su apartamento no tenía calefacción. De vez en cuando se oían disparos a lo lejos. Es un estudiante mulato de 21 años. Uno más. Fuma porros. Consume coca.